Hagamos un ejercicio. Pregunta en tu equipo, en confianza, quién ha pegado un contrato, una base de clientes o un informe financiero en un chat de IA en el último mes. La respuesta suele sorprender.

La IA ya está en tu empresa. La pregunta no es si permitirla, sino con qué reglas. Una política de uso de IA no es un documento para frenar la adopción. Bien hecha, la acelera, porque le da a la gente claridad sobre qué puede hacer.

Los riesgos que la política debe cubrir

La estructura que recomiendo

1. Propósito y alcance

Para qué existe la política, a quién aplica (empleados, contratistas, proveedores) y qué se entiende por IA en este contexto.

2. Clasificación de la información

El corazón de la política. Tres o cuatro niveles, por ejemplo:

3. Herramientas aprobadas

Lista de herramientas autorizadas, para qué nivel de información y quién las administra. Y un proceso simple para solicitar una nueva.

4. Usos permitidos, condicionados y prohibidos

5. Responsabilidad

Quien usa la IA es responsable del resultado. "Lo dijo la IA" no es una justificación válida.

6. Gobierno

Quién aprueba nuevos casos de uso, quién mantiene la política, cada cuánto se revisa y a quién se reportan incidentes.

7. Formación

Nadie cumple una política que no entiende. La política debe venir con una capacitación corta y ejemplos concretos por área.

Errores frecuentes

Cómo lanzarla

  1. Borrador con los cinco riesgos principales de tu empresa.
  2. Revisión con legal, tecnología y dos o tres áreas usuarias.
  3. Lanzamiento con capacitación, no por correo.
  4. Revisión a los tres meses con los incidentes y las preguntas reales.
El Playbook Corporativo de Políticas de IA, una plantilla lista para adaptar con tu área legal, es uno de los entregables del curso de IA Empresarial. Conoce el programa en la masterclass gratuita. Y para el riesgo de errores frente a clientes, lee Alucinaciones de IA.